Mi puerperio, montaña rusa – la otra vuelta.

Madre Amateur

Estamos atravesando lo que creo que voy a recordar siempre como el invierno de los mil tonos de moco. La primavera llegó, pero a ningún virus parece importarle ese detalle.

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Confesiones de fin de invierno

Madre Amateur

Estoy entrando en esa etapa del embarazo en donde las nauseas quedan detrás, y voy sintiendo que la energía se renueva, que de pronto TODO LO PUEDO. Estoy fuerte, enérgica y optimista. POR FINNNNN!

Este embarazo me pegó muy duro. Pasé casi 4 meses sintiéndome muy mal física y emocionalmente. No se si estuve o no deprimida, pero le pegué en el poste. Lloré mucho, mucho y mucho.

Lloré culpa de mis hormonas, lloré porque cuando estaba empezando a sentir que retomaba las riendas de mi vida personal vino esta sorpresa que me desacomodó todas las ideas. Lloré por boluda, lloré porque me culpaba de la carencia afectiva que esto le estaba generando a mi bebé ex-utero, lloré porque no estaba preparada para sentirme tan mal físicamente. Lloré porque sentía que nunca iba a poder insertarme socialmente en este país al que llegué ya con bombo y sintiéndome “così così” como dicen ellos. Lloré porque veia mis próximos años rodeada de pañales y bebes y llantos y tetas y demanda y y y y…

En nuestra primer visita con la ginecóloga nos pregunta: “quieren seguir adelante con el embarazo?” y nos miramos… dijimos si, casi como por inercia, porque si bien ambos estamos a favor del aborto la verdad no nos habíamos preguntado eso hasta ese momento. Volvimos a casa y nos pusimos a charlar… sentí que tenia una opción, una elección y eso me dio esperanza. En Italia el aborto es legal y gratuito, así que evaluamos el tiempo que teníamos y nos dispusimos a pensar bien el asunto. Fueron largos días de encerrarme a llorar en el cuarto y en el baño, buscando soledad… buscando respuestas. Me escondi en una cueva real y virtual. Dejé de lado todos los grupos de lactancia, maternidad y crianza en donde estaba, porque esta vez necesitaba escucharme a mi y nada mas que a mi.

Con F hablamos, pensamos… meditamos con la almohada varias noches. Me dijo que preferiría seguir adelante con el embarazo, pero que entendía y respetaba mi decisión si yo no (mejor compañero no puedo tener!) El final de la cuestión ya lo saben, porque acá estamos de 18 semanas, decidimos seguir adelante.

Pero el simple hecho de sentir que teníamos opciones, que elegíamos seguir adelante cambio un poco mi perspectiva. Me hizo sentir mejor. Mas confiada y firme en esto. Ambas hijas fueron sorpresas de la vida (clara consecuencia de descuidos, no del espíritu santo) pero me gusta remarcar que si bien no fueron hijos buscados, no por eso son menos esperados y amados.

Hoy estamos felices con la decisión que tomamos. La porota está empezando a moverse, la panza tímidamente asoma. Nunú me levanta la remera y me da besos* en la panza… y eso lo hizo sola, sin que nadie le enseñe ni nada! (se me llenan los ojos de lagrimas y de orgullo!)

Hoy en el día internacional de la mujer, festejo vivir en un país donde tenemos opciones, donde el aborto es legal, donde podemos decidir sobre nuestro cuerpo. Y la elección, sea cual fuere, es fundamental para el crecimiento personal.

*entiéndase por besos un deposito de baba hecho con la lengua. muy tierno 😉

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Sobreviviendo que no es poco

Madre Amateur

Ultimamente mi vida es ante todo supervivencia. Siento que apenas cubro mis necesidades básicas. Duermo lo mínimo indispensable, no me ducho con la frecuencia que me gustaría, mi pelo esta siempre en un coqueto (?) rodete, con suerte me lavo los dientes 2 veces al día. Releo lo que escribo y me dan ganas de llorar… ¡pero es cierto! es así… y no lloro porque pienso que es una etapa que algún día pasará. No creo que pronto… pero algún día… quizás…

Mi casa es un caos y no puedo quejarme, porque prácticamente no hago nada. Las riendas de las tareas del hogar las tomó F, y la verdad que si bien no hace las cosas como a mi me gustaría: LAS HACE – PUNTO. De todas formas les cuento que soy una persona bastante desordenada, pero digamos que mi casa también sufre las consecuencias del modo supervivencia. Se hace lo importante, lo indispensable y la limpieza profunda queda limitada a escasas ocasiones en donde tenemos un resto mínimo de energía (y nada mas para hacer).

Comer, ¿Qué es eso? Con las nauseas que todavía me acompañan puedo apenas cocinarle la comida a la piccola. Yo con suerte me unto galletitas de agua con philadelphia y pepinillos en vinagre- ¡y eso es gourmet! Porque la mayor parte de las veces almuerzo solo galletitas. Al pobre tano lo dejo solo, porque parece que este embarazo le declaró la guerra a Italia, tengo asco terrible al tomate, la pasta, el ajo y las aceitunas.

Creo que se me viene la noche… pienso que esto es sólo un con un demonio hijo, no se como será en unos meses con dos. Si hay algo que rescato de este modo de supervivencia, es que estoy aprendiendo a relajar donde antes no podía. No me vuelvo loca por hacerle un súper almuerzo a Manuela, ni me estreso ante las montañas de ropa para lavar.

La supervivencia es un poco eso, ¿No? Canalizar la energia a lo que es mas importante. Y así estamos. De a poco acomodandonos en medio de este caos. Me siento optimista y pienso que quizás #bbencamino llegue y encuentre una casa que funciona en medio de su disfuncionalidad.

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Volando vengo, volando voy.

Postino

Mañana a esta hora vamos a estar por los aires. Que impresión, que ansiedad, que miedo, que locura, AHHHH! Uffff descargué un poco.

Tuve y tengo la suerte de viajar bastante, puedo decir que he acumulado mi buena cantidad de millas… como toda viajera, siento que nunca son suficientes.

Jamas tuve miedo a volar. Y eso que en reuniones con amigos y familia nunca faltan los cuentos sobre los vuelos “catástrofe” que tengo en mi haber. Cruzando la cordillera en un avión “samba” con todos los pasajeros vomitando, el regreso de NY con el hombre que gritaba “me muerooooooo” y el consecuente aterrizaje de emergencia en Puerto Rico en donde se rompió el avión. El vuelo que salió con 25 horas de retraso rumbo a Bolivia, Aterrizajes de “cotê”, equivocarme de aeropuerto y nuestra ultima adquisición: el vuelo del terror viniendo a Italia en diciembre del año pasado, 14 horas a puro ritmo (pueden leer el relato ACA).

Pero este es mi primer vuelo como madre primeriza. Ansiedad al cuadrado. Mas allá de la ansiedad de volar y estar encerrada dentro de esa lata a 12.000m de altura, con 292 pasajeros y Nunú, estoy teniendo pensamientos fatalistas que no quiero ni nombrar. El tano esta preocupado por los gritos y llantos adentro del avión… yo NO. Me disculpo internamente con los pasajeros pero QUE SE JODAN. Daré lo mejor de mi para evitarlo, pero no por ellos, sino para hacerle el viaje mas ameno a mi hija.

El certificado del vuelo Bautismo que ya tiene listo el Sr Tano, amante de la aviacion.

El certificado del vuelo Bautismo que ya tiene listo el Sr Tano, amante de la aviación.

Son TAN solo 14 horas… como dice mi amiga @bosonetti “Nunú nunca lloró 14 horas”… esperemos que esta no sea la primera vez.

 

Demonios de la lactancia

Madre Amateur

Ayer intercambiamos un par de mails con Rookie Mom (blog: Apuntes de una rookie mom) que estuvieron muy buenos, ella me compartió su experiencia con la lactancia de su primer hijo y me dió algunas ideas de como sobrellevar una dificultad que estoy teniendo. No pude responderle bien, así que me tomé el tiempo de hacerlo esta mañana tranquila mientras Nunú dormitaba a mi lado. A medida que escribía me di cuenta de que quería postear esta carta porque me gustaría saber, recibir opinion, de otras mamás que hayan pasado por lo mismo.

Hola Rookie Mom;

Ahora te escribo mas tranquila, sin Manuela en brazos.
Estoy pasando por una crisis, no se si de lactancia o de maternidad o que… quizás todo junto. En donde se me está haciendo difícil sostener ante pediatras y familiares el hecho de que quiero una lactancia materna exclusiva por 6 meses. Es muy desgastante.
Nunú duerme muy mal, se despierta muy seguido y enseguida saltan todos a decir: “¿Pero tenés leche? ¿No tendrá hambre?” y si bien racionalmente sé que esto de la lactancia es en gran parte QUERER, siempre queda el bichito cual demonio en el hombro susurrando en la oreja: ¿tendré leche? ¿Será que esta llorando porque tiene hambre y yo como mala madre cabeza dura no lo quiero reconocer?
Ayer exploté. Empecé a prestar meticulosa atención mientras comía y ese pequeño demonio en el hombro derecho creció en peso y tamaño. ¡Exploté en llanto! Quizás haya sido la angustia, mi nerviosismo… no sé… pero no me salía leche. Traté de sacarme con el saca leche y NADA. Por sugerencia del Tano, cargué a la gorda en el fular y nos fuimos a caminar (¡1am!) me relajé… volvimos, comió y se durmió. Se despertó unas 2 veces más a comer durante la noche.
Hoy mas tranquila, trato de rescatar lo positivo… algo que siempre pienso es que si la cabeza tiene la fuerza para causar algo en un sentido (nerviosismo, estrés = NO MAS LECHE) también tiene la fuerza para causar lo opuesto.
Asi que acá estoy tratando de relajar, reconectarme conmigo y con Manuela. Viendo de no maquinarme de mas y confiando en mi cuerpo. Voy a probar sacarme leche de a poco durante el día, para reforzar de noche. Después te contaré.
Muchas gracias de nuevo por tus palabras!
Besotes!
demonio lactancia