#NiUnaMenos

Me dicen que tengo suerte por tener un nomarido al lado que limpie, lave, cocine y cambie pañales. Me preguntan: y tu marido te ayuda con las nenas? como si no fuesen también hijas suyas. Leer más »

Tyler donde estás?

Estoy atravesando el momento mas oscuro desde que me convertí en mamá.

Hace mas de dos semanas que en casa estamos con gripe. Vamos pasándola unos hacia otros. La ultima en caer fue la piccolissima y no hubo manera de evitarlo, todo recaudo que pudimos tomar fue en vano.

Estoy destruida, rota, doblada, quebrada… cuerpo caído, mente ausente.

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Pasan las horas, pasan las noches.

La escucho llorar y siento como el ácido del estómago sube hasta la garganta. Ya perdí la cuenta de cuantas noches hace que llegamos de Argentina. Demasiadas o pocas, no lo sé. No se que día es.

Se despierta, grita, no quiere dormir. Combate contra el sueño como si su vida dependiese de ello. Se gira para un lado para el otro, busca a su padre, me busca a mi, sacude las piernas. Los besos, las caricias, los shhhh shhhh al oído son en vano. Su papá, en un intento desesperado la toma en brazos y la pasea cantándole al oído. Ella no quiere dormir, escupe el chupete en señal de protesta, tira patadas, refriega la cara contra su pecho. Pero los brazos de su papá son mas fuertes, su paciencia es más grande, el latido de su corazón es sereno y amoroso -lo sé bien, tantas veces fui yo quien se refugió ahí-  así, ella, poco a poco se rinde.

No se que hora es, tengo miedo de mirar el reloj, pero no puedo evitar calcular… más tarde que la última vez que eran las tres y pico, miro por la ventana y todavía no sale el sol ni está clareando, así que deben ser algo así como las 5.

Volvemos a empezar.

 

Novedades

Ya era hora de que me siente a escribir. No puedo creer cuanto pasó desde mi ultimo post. Tengo tanto para contar! Pero primero lo primero: Vamos a ser 4. Estoy embarazada de 11 semanas. Así que se me revolucionó el mundo. Todo mi esfuerzo en Volver a la tanga, no solo se vió obstaculizado […]

Placebo

Escribo con un cansancio que no conocía y desde el teléfono porque abrir la computadora requiere tiempo del que no dispongo. Me siento como un rehén que escribe un mensaje de auxilio a escondidas, esperando que algún alma se apiade -o apiole- y la rescate. Así estoy. ROTA. Durmiendo 4 horas, comiendo mal y tratando […]

Soy yo

Me fui de argentina con mil valijas y bultos, con bombo, perro y gato. Y de pronto vuelvo con HIJA. ¡Qué extraño! La única persona que me vió mamá fue mi mamá. Pero mis hermanos, mis amigas… ellos me van a ver de pronto con un blocco di carne de 7 y tantos kilos que me conoce. Es una sensación muy difícil de poner en palabras.

Nadie en casa vió crecer mi panza ni sintió como Nunú daba patadas mientras comía nutella a cucharadas. Ninguno de ellos -los mios-  vino de visita la hospital en los días previos al parto, ni hizo el aguante en la sala de espera esas interminables horas previas a su llegada. Nadie vino ojeroso al encuentro ese domingo que Nunú llegó con sus 2,385kg.

Y de pronto yo, la misma que se fue, vuelve con un anexo… con una persona. Con un mundo nuevo concentrado en 7kg. Y si bien todos saben que se ríe a carcajadas y que le gustan los colores como a su mamá, conocen su nariz de “patata” y sus pies con rollos, escucharon sus gritos en el teléfono y la vieron reír a través de Skype, no me conocen con ella. A pesar de las mil fotos que subo a todos los medios para acercarles un pedacito de Nunú, a pesar de las conversaciones por FaceTime, los mensajes de voz en Whatsapp y los relatos en mi blog, siento que nada alcanza para transmitir que eso que con tanto orgullo y amor muestro es MI HIJA y que yo soy SU MAMA.

 

nunuyyo