Sobreviviendo que no es poco

Ultimamente mi vida es ante todo supervivencia. Siento que apenas cubro mis necesidades básicas. Duermo lo mínimo indispensable, no me ducho con la frecuencia que me gustaría, mi pelo esta siempre en un coqueto (?) rodete, con suerte me lavo los dientes 2 veces al día. Releo lo que escribo y me dan ganas de llorar… ¡pero es cierto! es así… y no lloro porque pienso que es una etapa que algún día pasará. No creo que pronto… pero algún día… quizás…

Mi casa es un caos y no puedo quejarme, porque prácticamente no hago nada. Las riendas de las tareas del hogar las tomó F, y la verdad que si bien no hace las cosas como a mi me gustaría: LAS HACE – PUNTO. De todas formas les cuento que soy una persona bastante desordenada, pero digamos que mi casa también sufre las consecuencias del modo supervivencia. Se hace lo importante, lo indispensable y la limpieza profunda queda limitada a escasas ocasiones en donde tenemos un resto mínimo de energía (y nada mas para hacer).

Comer, ¿Qué es eso? Con las nauseas que todavía me acompañan puedo apenas cocinarle la comida a la piccola. Yo con suerte me unto galletitas de agua con philadelphia y pepinillos en vinagre- ¡y eso es gourmet! Porque la mayor parte de las veces almuerzo solo galletitas. Al pobre tano lo dejo solo, porque parece que este embarazo le declaró la guerra a Italia, tengo asco terrible al tomate, la pasta, el ajo y las aceitunas.

Creo que se me viene la noche… pienso que esto es sólo un con un demonio hijo, no se como será en unos meses con dos. Si hay algo que rescato de este modo de supervivencia, es que estoy aprendiendo a relajar donde antes no podía. No me vuelvo loca por hacerle un súper almuerzo a Manuela, ni me estreso ante las montañas de ropa para lavar.

La supervivencia es un poco eso, ¿No? Canalizar la energia a lo que es mas importante. Y así estamos. De a poco acomodandonos en medio de este caos. Me siento optimista y pienso que quizás #bbencamino llegue y encuentre una casa que funciona en medio de su disfuncionalidad.

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10 comentarios en “Sobreviviendo que no es poco

  1. Bueno Kele estamos MASOMENOS en la misma. Y digo mas o menos porque yo no tengo huesitos en la panza, pero aún así, como poco, ya que Cata ahora se sienta en la mesa con nosotros y le doy de comer mientras como yo, mi casa, qué decirte… La mayoría de los días me voy a dormir angustiada por el quilombo en el que vivo. Por no tener las fuerzas, las ganas ni el tiempo de ordenar o limpiar. La ropa sucia ya no entra en el canasto, y la ropa limpia está acumulada arriba de la cómoda de Cata. Es una montaña que si seguimos así te juro que va a llegar hasta el techo.
    Martín labura de 14 a 22 y durante esas 8 horas me encargo de la gorda completamente, quien aprendió a gritar tan agudo que me retumban los oídos (y a mi que me gustaba el silencio!), a enojarse cada vez más seguido, y si hasta ahora era difícil, también se le suma la crisis de la separación así que hago todo con ella a upa, el fular ya no sirve a menos que camine todo el tiempo, cuando quiero sentarme se vuelve loca; ni siquiera sirve para que se duerma como antes… La única solución es sacarla a pasear, pero hace falta decirte que de solo pensarlo me canso?
    Nena, serán los gajes del oficio supongo, y todo pasará y seremos enteramente felices, sin peros y sin aunques. Concentrate en los momentos lindos; esas sonrisitas, el amor, los logros, y pensá que todo eso lindo, en unos meses va a ser x 2…
    Beso gigante

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  2. Hola, nena! recién me entero de tu segundo embarazo… Felicitaciones!!!
    Mis hijas también se llevan poquito, un año y medio. Ánimo, no digo que vaya a ser fácil, pero se puede! Te mando un beso grandeee y estoy acá para lo que necesites…

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  3. Hay que abrazar el caos y aprender a surferar entre la mugre y el descontrol. Yo simplemente me ocupo de las cuestiones que representan un riesgo sanitario… el resto… miro para otro lado.
    Fuerza!!!!

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  4. Recuerdo la impotencia de volver de la clínica con mi bb de dos días y no encontrar ni un ratito para poner a lavar la pila de camisones y ropa que se amontonaba. Que impotencia! Después por suerte muy rápido aprendés a vivir con eso.

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  5. Valientes o inconscientes, todavía no se! Nombres… Siempre nos gustó Simón, era la opción para Manuela si era varón. De mujer no tenemos ni idea. La otra vez fue una discusión de 7,5 meses… Veremos!

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  6. Ejem… te leo y tengo un pequeño deja vu. Si hasta no hace mucho esta era/todavia es mi realidad. De a poco una se va acomodando y también aprende a convivir con la certeza de que todo no se puede. El dia tiene 24 horas y una le pone el cuerpo a todo. Asi que la premisa de hacer lo que se pueda es ub hecho. Te mando un beso!

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