Soy yo

Me fui de argentina con mil valijas y bultos, con bombo, perro y gato. Y de pronto vuelvo con HIJA. ¡Qué extraño! La única persona que me vió mamá fue mi mamá. Pero mis hermanos, mis amigas… ellos me van a ver de pronto con un blocco di carne de 7 y tantos kilos que me conoce. Es una sensación muy difícil de poner en palabras.

Nadie en casa vió crecer mi panza ni sintió como Nunú daba patadas mientras comía nutella a cucharadas. Ninguno de ellos -los mios-  vino de visita la hospital en los días previos al parto, ni hizo el aguante en la sala de espera esas interminables horas previas a su llegada. Nadie vino ojeroso al encuentro ese domingo que Nunú llegó con sus 2,385kg.

Y de pronto yo, la misma que se fue, vuelve con un anexo… con una persona. Con un mundo nuevo concentrado en 7kg. Y si bien todos saben que se ríe a carcajadas y que le gustan los colores como a su mamá, conocen su nariz de “patata” y sus pies con rollos, escucharon sus gritos en el teléfono y la vieron reír a través de Skype, no me conocen con ella. A pesar de las mil fotos que subo a todos los medios para acercarles un pedacito de Nunú, a pesar de las conversaciones por FaceTime, los mensajes de voz en Whatsapp y los relatos en mi blog, siento que nada alcanza para transmitir que eso que con tanto orgullo y amor muestro es MI HIJA y que yo soy SU MAMA.

 

nunuyyo

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7 comentarios en “Soy yo

  1. Te re entiendo porque cuando yo volví a Buenos Aires el mes pasado, me encontré con gente que la última vez que me vio fue como una niña. Fui a la casa donde viví en mi adolescencia, vi a los vecinos que tenía, y no podía creer que mi “yo adolescente” había caminado por esos pasillos, y hoy volvía con su hija. Me lo repetía en mi mente y no lo asimilaba.
    Tengan un excelente viaje y disfruten mucho. Aunque lejos de todos modos, vamos a estar un poquito más cerquita 🙂
    Besotes!

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  2. Cuando mi amiga del alma volvio de visita desde Dinamarca y con la bella Sofia a upa fue tan movilizador. Porque, como vos, despedí a una persona. Y volvió otra. Es acomodar tantas cosas. COmo que en cada viaje uno se detiene, atrapa el momento y lo atesora. Pero cuando bajas las escaleras del avión, todo el tiempo pasa en un segundo. Y ahi estarás, bajando de esas escaleras con un poder y una fuerza que no tuviste antes, y con una sonrisa de orgullo imborrable. Y si, ya las estaré besuqueando a ambas.

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