Paseando la llama por los olivares

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Desde el principio del embarazo, la mayoría de las personas me hablaban del cambio de vida que implica tener un hijo, de la famosa perdida de la independencia. Ese concepto me aterraba!

A mis 33 años, viviendo sola desde los 23, una se mal acostumbra a sus tiempos, espacios, formas y relajo… así que cambiar todo eso me iba a costar muchísimo. Renuncié a mi trabajo, sin querer queriendo me quedé embarazada, nos mudamos a Italia y lo cierto es que sigo embarazada y ya siento que perdí mi independencia. Al menos perdí mi autonomía. Y lo digo en un doble sentido uno físico y uno práctico.

Físicamente ya no puedo hacer mucho de lo que hacía antes. Me agito fácilmente, me cuesta agacharme, sacarme los zapatos, atarme los cordones. Si se cae algo al piso… quiero llorar! porque implica una maniobra levantarlo. Si camino mucho después me duele la panza abajo. No puedo dormir bien, ni de un costado ni de otro, panza arriba la piccola zapatea mis riñones – Ay deidad de turno como extraño dormir panza abajo!
En el sentido práctico de las cosas… me siento muy aislada. Vivimos en un lugar increíble, tranquilo y verde a metros de olivares y viñedos, pero es todo en subida y bajadas, así que mis caminatas con panza no son muy extensas. Se me complica la vuelta a casa que es una larga subida. Para ir al mercado, o a cualquier negocio necesito ir en auto. No tenemos nada cerca. Y si bien yo se manejar, en este lugar me pierdo… acostumbrada a las calles tipo cuadricula de buenos aires, las curvas y contra curvas que cambian de dirección con un cartel de esta ciudad me complican la vida y todavía no me ubico bien como para mandarme sola. Fa trabaja desde casa, y eso me mantiene acompañada, pero me esfuerzo mucho en no joderlo y dejarlo trabajar.

Se nota la diferencia, no?
Nunca fui muy ama de casa que digamos. Soy desordenada y no me gusta limpiar así que me mantengo ocupada con lo que puedo, leo, escribo, dibujo, aprendo crochet, escucho música mientras cocino.

1 de cada 10 días me agarra el ataque… necesito mi autonomía! extraño mi autonomía y no sé cuándo la voy a recuperar. Hoy es uno de esos días. De esos típicos días que en Buenos Aires te tomas el tren y vas a tomar mate a lo de una amiga, o te vas a caminar por la feria de la plaza, o simplemente vas al mercado a comprar lo que te falta para hacer ese budín de mandarinas como el que te antojaste al despertar. Y me frustra no poder hacer nada de eso sola… tener que depender y esperar a los tiempos y momentos de otro para hacerlo. Yo sabía que no trabajar me iba a costar, sabía que el alpedismo me iba a joder bastante. Pero quiero mantenerme objetiva a pesar de mi día gris, y decir que 1 de cada 10 no está mal. Los otros 9 estoy muy feliz. Y todo lo que me jode de mi panzota en progreso se ve opacado por los movimientos de esta piccoletta que crece y crece.

Ya volvimos del mercado y compré todo para hacer mi budín, así que al ritmo de mi gran amigo Bob, que siempre me saca una sonrisa, me voy a cocinar.

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6 comentarios en “Paseando la llama por los olivares

  1. amiga, tu hija se va a criar en un lugar maravilloso y yo sueño con hacer un viaje por aquellos pagos y si eso se cumple algún día juro ir a visitarte. mientras tanto que disfrutes de tu budín, que los días grises nos devoran a todas en cualquier lugar del mundo que estemos.

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  2. Qué te voy a decir que no sepas ya…??? Paciencia, ánimo y no dejes de sonreír. Esos momentos grises de los que hablas se tienen siempre, embarazada o no, sólo por el hecho de ser mujer y tener una mente más compleja que la del hombre…Piensa en positivo, céntrate en lo que de verdad importa y que te aporta felicidad y respira!!!!Un besote enorme desde otro pueblecito italiano!!!!

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  3. Jaja sabes pefectamente CUAN identificada me siento con este post!!Por mi casa pasa lo mismo, las calles son muy irregulares, y llegar del trabajo a mi casa me mata. Son dos kilómetros a pura subida y bajada, y cuando hace calor no quiero ni pensarlo.Tampoco tengo ningún super cerca, y no se manejar! Y Martín se la pasa trabajando la mayor parte del día, también algunos feriados y fines de semana, así que mis días de descanso, me pego un embole universal…El otro día estaba antojada de panqueques y no tenía azúcar creo, o dulce de leche, ahora no me acuerdo bien, cuestión que tuve que esperar a que se despierte Martín para que me lleve al super. Me sentí un perrito que no puede salir a pasear solo :(Y ayer cuando me desperté iba a hacer tortas fritas, y vi con asombro que me quedé sin harina, ni me gasté, me volví a acostar y después fuimos a desayunar por ahi.Pero bueno, vivir alejada tiene sus delicias también no??A mi me está empezando a costar ahora agacharme, veo que cada vez va a ser peor y no quiero ni pensarlo, pero bueno, es lo que nos toca!Un beso grande!Ah! Me aterré con el mapita ese!! Que horror esas calles! jaja

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  4. Paciencia y perseverancia que esa falta de autonomía e independencia se siente mucho en las primeras semanas luego del nacimiento. Pero pasan, se aprende a manejar los tiempos y se puede seguir teniendo una actitud autónoma aún con bebé a cuestas. Hay que querer, eso si.

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